Educación universitaria en Chile · Reporte regional

La región de Arica y Parinacota

4 universidades en 4 sedes.

De ellas, 1 en retirada —U. La República (36 estudiantes)—: conserva matrícula de años anteriores pero ya casi no recibe estudiantes nuevos. Queda fuera de los gráficos y del análisis que siguen, porque su perfil describe una matrícula que se vacía, no una estrategia frente a sus competidores. Todo lo que sigue es matrícula de pregrado en carreras que conducen a licenciatura. Se habla de mercado, competidores y captación porque el análisis sigue al estudiante y sus decisiones — es un marco analítico, no una postura sobre cómo debería organizarse la educación. Cómo está construido el análisis, al final, en Sobre este reporte.

En síntesis

1 · Quiénes son

Cuántos entran, en cuántas carreras, y cómo llegó cada sede a ese tamaño. Comparar una sede de 43 carreras con una de 2 sin decirlo hace parecer equivalentes cosas que no lo son.

Cuántos son

Los dos gráficos que siguen se leen en conjunto: el tamaño solo no dice a qué apunta una sede. Una sede grande con pocas carreras concentra volumen en un mercado masivo; una sede grande con muchas carreras es grande por amplitud, no por volumen en cada una. Son estrategias distintas y la matrícula las deja idénticas — por eso "más grande" no significa masiva en cada una de sus carreras.

El tamaño es el del gráfico "Entrantes 2021-2025": entrantes acumulados en cinco años, contados sobre todas las carreras que dicta cada sede.

Cómo han cambiado

Matrícula total por año, 2007-2025 — todos los estudiantes de la sede en cada año, no solo quienes ingresan por primera vez. Se computa sobre el mismo universo que el resto de este documento y con la misma definición de sede.

Dentro de una misma región las trayectorias no se parecen: hay sedes que crecieron diez veces y otras que se contrajeron.

El tamaño, y hacia dónde va cada una

Lo que muestra. La más grande hoy es U. de Tarapacá, con 8.580 estudiantes de matrícula total en 2025, y también la que más carreras dicta (43): su tamaño viene de la amplitud tanto como del volumen.

Y la foto de tamaño no dice hacia dónde va cada una. U. de Tarapacá: creció y se estabilizó (8.508 → 8.580 entre 2022 y 2025). 2 de 3 sedes pierden matrícula.

Una explicación compatible con que una sede grande esté estable y otra menor creciendo es que compitan por públicos distintos —una por cobertura y otra por selectividad— y no por el mismo estudiante. Distinguirlo exige mirar puntaje y origen, no la serie de matrícula.

A qué edad llegan

La edad de ingreso separa dos públicos: quien llega directo de la enseñanza media y quien vuelve a estudiar en la adultez. La línea punteada de cada gráfico es el valor nacional, computado sobre todos los estudiantes del país, así que un valor se lee como alto o bajo en el país, no solo dentro de esta región.

A qué público apunta cada sede

Lo que muestra. La edad de ingreso dice a qué público apunta cada sede. 2 de las 3 sedes activas tienen mediana de 20 años o menos — reciben a quien acaba de salir de la enseñanza media. En el otro extremo, 1 supera el 50% de mayores de 30, y ahí el foco es claramente otro: personas que ya tienen una profesión o buscan adquirirla en la adultez. Es U. Arturo Prat, con 63% sobre 30 y mediana de 34 años.

La edad se lee junto a la jornada y la modalidad, que vienen a continuación: son la misma estrategia vista desde el lado de la oferta.

De noche y a distancia

La jornada vespertina y la modalidad online son decisiones de oferta: dicen a quién quiere servir cada sede. La línea punteada, de nuevo, es el valor nacional.

La jornada sigue al público

Lo que muestra. En una sede de público adulto es esperable más jornada vespertina que en el resto, y así es: 100% de su matrícula, contra 5,2% en el país.

Una explicación compatible con una sede de edad alta y poco vespertino es que su público adulto estudie a distancia en vez de por la noche. Estos ejes y la edad describen la misma estrategia desde ángulos distintos y conviene leerlos juntos.

2 · Con qué llegan

La distribución completa, no el promedio

Esta sección mira el puntaje PAES de quienes rindieron la prueba y se matricularon en cada sede — no del alumnado completo, y tampoco solo de quienes entraron por la vía centralizada: haber rendido la PAES no obliga a entrar por ella. Dos sedes con la misma mediana pueden tener anchos muy distintos: la caja va del percentil 25 al 75, la línea marca la mediana, y los bigotes llegan a p10 y p90.

Fuente y alcance. PAES —promedio de Competencia Lectora y Matemática 1— del proceso de admisión del año en que cada estudiante entró. Cubre entrantes 2023-2025: la PAES no existe antes del proceso 2023, y quienes entraron en 2021 o 2022 rindieron la PTU, que es otra escala y no se mezcla con ésta.

Dentro de esos años cubre solo a quienes rindieron la prueba, y esa fracción varía mucho entre sedes —ver vía centralizada más abajo— así que la caja no describe al alumnado completo de cada sede, sino a la parte de él que rindió la PAES. Quien rindió pudo entrar por la vía centralizada o por otra: son preguntas distintas, y la segunda tiene su propio eje más abajo.

El ancho es tan informativo como el centro: una sede angosta recibe un alumnado parejo en puntaje; una ancha recibe en la misma aula puntajes que en otras partes del sistema suelen quedar en instituciones distintas.

Si el bigote superior se despega mucho de la caja, la sospecha es que una carrera concentra los puntajes altos y estira la cola — el candidato natural es Medicina. Conviene verificarlo antes de leer el p90 como un rasgo de la institución: puede ser el efecto de qué carreras dicta, no de a quién admite.

La selectividad, medida contra el país

Lo que muestra. U. de Tarapacá tiene mediana PAES de 600, 38 puntos bajo el valor nacional (638). U. Santo Tomás tiene mediana PAES de 577, 60 puntos bajo el valor nacional (638). Con tan pocas sedes no hay ranking interno que leer: la comparación útil es contra el país, y contra las carreras (la sección anterior).

La singularidad: qué carrera estira la cola

La sospecha de más arriba se puede verificar. Esta es, en cada sede, la carrera de mayor mediana PAES — la que empuja el bigote superior. La escala es la misma de la caja anterior, así que se leen juntas.

Cuando una sede tiene Medicina, casi siempre es ésta: es una carrera con un mercado de admisión propio, más parecido al de la misma carrera en otra región que al del resto de su propia institución. Por eso el p90 de una sede con Medicina no describe su política de admisión sino qué carreras dicta.

La línea completa va del mínimo al máximo de la carrera en esa sede; la caja, cuando está, es el rango intercuartil. Las filas marcadas ~ tienen menos de 30 puntajes y por eso van sin caja: con tan poca gente, unos percentiles fingirían una distribución que el dato no sostiene.

Aparecen solo las carreras con puntajes registrados en esta sede: si una carrera no está, es porque no se dicta ahí o porque no reúne el mínimo de puntajes.

Mismo alcance que la caja anterior: PAES, entrantes 2023-2025, solo quienes rindieron.

Medicina: la cola alta tiene nombre

Lo que muestra. 1 de las 3 sedes activas de la región tiene Medicina entre sus carreras de mayor puntaje, con mediana de 862 — contra medianas de sede de 577 a 600. Es una población distinta, no la cola de la misma: el máximo y el decil alto de esa sede describen a esa carrera antes que a la institución.

Y las 2 que no la dictan no están un escalón abajo: siguen otra estrategia institucional. Dictar Medicina exige una apuesta que no se improvisa —cuerpo académico, campo clínico, acreditación—. Comparar máximos entre una sede con Medicina y una sin ella compara qué carreras dicta cada una, no cuán exigentes son al admitir.

Qué traen de la enseñanza media

El puntaje no es lo único que el estudiante trae. Venir en el 10% superior del propio curso mide rendimiento relativo al contexto escolar — una vara distinta, y deliberadamente no comparable con el puntaje absoluto.

El 10% superior escolar se concentra en U. de Tarapacá

Lo que muestra. La sede que más estudiantes del 10% superior de su establecimiento concentra es U. de Tarapacá, con 17%. Esto mide rendimiento relativo al contexto escolar, no puntaje absoluto: ser el mejor de un curso no equivale a tener el mejor puntaje del país.

Y no lo explican las vías de equidad. Aunque todo su ingreso por PACE, BEA o género fuera del 10% superior, cubriría a lo más el 17% de esa concentración: la vía de equidad es 2,9% de su admisión. Lo más probable es que ambas cosas —adherir a las vías de equidad y atraer a los mejores de su establecimiento— sean rasgos del mismo tipo de institución, y no que una cause la otra.

Una explicación compatible que estos datos no descartan es la ponderación: una institución que le da peso alto al ranking en su fórmula de admisión concentra buenos percentiles sin que medie ningún cupo especial. Verificarlo exige cruzar este eje con la ponderación de cada programa, y eso todavía no está construido.

3 · El mercado

Quién se queda, quién se va, quién llega

El año más reciente. En 2025, la región recibió 1.605 estudiantes que entran directo desde el colegio, y 79,5% de sus egresados de enseñanza media que entraron directo a la universidad lo hizo en la propia región (ingreso 2025; el acumulado 2021-2025 da 78% — dos ventanas, por eso difieren).

Sobre la ventana completa —acumulado 2021-2025, no un promedio anual— las universidades de la región matricularon 7.397 entrantes, vengan de la región que vengan; y 8.330 egresados de enseñanza media de la región entraron directo a la universidad, acá o en cualquier otra parte del país. La razón entre ambos es el balance de captación universitaria, 0,89: por cada 10 egresados de la región que siguen a la universidad, las sedes locales matriculan 8,9 — el sistema universitario local es más chico que lo que la región aporta de estudiantes.

Cómo se cuentan estas cifras. Cuentan a quien entra a la universidad directo desde el colegio: sin matrícula previa en educación superior, y una sola vez —su primera entrada—, así que cambiar de carrera o pasar de plan común a especialidad no la vuelve a contar. Los porcentajes de se van comparten base con la retención —los egresados de enseñanza media de la región que entraron directo a una universidad— y los de vienen de se calculan sobre quienes entran a estudiar acá: cada barra responde a su propia pregunta.

Qué queda fuera. Quien entró a un CFT o un IP, o no siguió estudiando: por eso es retención universitaria y no acceso. Y quien llegó a la universidad después de pasar por un CFT o IP —una trayectoria real, que este indicador no mide— para que la cifra hable solo de la transición del colegio a la universidad.

A qué universidades de la capital se van

Cada barra es el peso de esa universidad dentro del flujo a la Metropolitana; la etiqueta de la derecha, qué fracción de quienes van ahí viene de colegio particular pagado — es lo que separa los dos tramos de la misma migración.

Lo esperable, y lo que destaca

Lo que muestra. Que 9% se vaya a la Metropolitana es lo esperable: ahí están las universidades de prestigio nacional y las carreras que localmente no existen. Lo que informa es el resto.

Y el destino tiene nombre: U. de Chile (19%), Pontificia U. Católica de Chile (13%), U. de Santiago de Chile (10%) concentran el 42% de ese flujo. Quien parte a la capital viene de colegio particular pagado en un 23%, contra 4% entre quienes se quedan.

Valparaíso recibe 4% de la generación: no es vecina ni comparte historia — un flujo así suele ir a una universidad en particular, no a la región.

Biobío recibe 2% de la generación: tampoco es vecina, y vale la misma lectura.

Una explicación compatible con un flujo alto hacia una región vecina es que ahí haya una carrera de prestigio que localmente no se dicta, y no que la propia región expulse. Distinguirlo exige mirar qué carrera estudian los que se van, no cuántos son.

La mayoría estudia en la región

Lo que muestra. De cada 100 egresados de enseñanza media de Arica que entran directo a la universidad, 78 se matriculan en una sede de la misma región y 22 lo hacen fuera. Esta es una medida de permanencia territorial de los egresados; no describe la composición del alumnado de las sedes locales. Su sistema universitario es más chico que lo que la región aporta de estudiantes — por cada 10 de esos egresados, sus sedes matriculan 8,9 (balance de captación 0,89). Quien se va, se va sobre todo a Metropolitana (9% de la generación). Los entrantes son casi todos de la propia región: el mayor origen externo, Tarapacá, aporta el 5%.

Qué estudian los que se van importa más que cuántos son. El 53% de los que emigran estudia una carrera que no se dicta en la región, por lo que las limitaciones de oferta están asociadas a una parte importante del flujo. Eso no basta para atribuir el resto de la migración ni la brecha de puntaje a una sola causa.

Quienes migran tienen una mediana PAES +70 puntos mayor que quienes permanecen. Entre quienes migran, el 15% egresó de un colegio particular pagado, frente al 4% de quienes permanecen.

Explicaciones compatibles, que pueden coexistir. La brecha puede reflejar que las carreras ausentes localmente sean más selectivas; que estudiantes con mayor capacidad económica puedan costear estudiar fuera; o que algunos prefieran universidades externas de mayor prestigio aun cuando la carrera exista en la región. Estos datos describen quiénes migran, pero no separan oferta académica, recursos económicos y preferencias institucionales. Distinguirlos exige comparar estudiantes de una misma carrera e incorporar antecedentes socioeconómicos y la selectividad del destino.

De dónde viene el alumnado de cada sede

Los flujos de arriba siguen a los egresados de la región y preguntan dónde estudian. Estos dos ejes parten desde cada sede y hacen la pregunta inversa: de dónde viene su alumnado y cuánto llega directo desde enseñanza media, en vez de venir de otra carrera o de un título previo.

Las dos cifras pueden coexistir: una región puede enviar parte de sus egresados fuera y, al mismo tiempo, tener sedes compuestas casi enteramente por alumnado local si recibe pocos estudiantes de otras regiones. Por eso este gráfico describe la composición de las sedes, no su tasa de permanencia territorial.

4 · De qué origen vienen

La brecha de puntaje según el establecimiento de egreso

El colegio donde se cursó la enseñanza media predice el puntaje, predice la migración y explica dónde se concentra cada tipo de estudiante — y los tres efectos son grandes en todas las regiones del país.

Acá se parte el alumnado de la región en dos: quienes egresaron de un colegio particular pagado y todo el resto (municipal, servicio local, particular subvencionado).

La brecha de mediana es de +92 puntos. No es un matiz: en ninguna región del país baja de +85. Al leer la caja de puntajes de una sede, parte de lo que se ve es la composición escolar de su alumnado, no su exigencia.

Quién se va, y a dónde

De los egresados de Arica que entran directo a la universidad, 32% de quienes egresaron de un colegio pagado estudia en la Metropolitana, contra 7% de quienes egresaron de cualquier otro colegio — 4,4 veces más. (La comparación es entre tipos de colegio; el destino es siempre la Metropolitana.)

Es de las brechas más marcadas del país: cuando la Metropolitana está lejos, emigrar es una decisión costosa que solo una parte del alumnado toma.

El contexto nacional, en dos líneas

A nivel país, solo 5 sedes tienen mayoría de alumnado de colegio pagado: 4 en la Metropolitana, y U. Adolfo Ibáñez en Gran Valparaíso (75%). En regiones la norma es la mezcla: ese alumnado llega a las sedes más selectivas, pero ahí también llegan otros orígenes y casi ninguna termina con mayoría pagada — quien busca un entorno homogéneo emigra, y por eso emigra al doble de tasa.

Hasta acá el retrato es de la región completa. Los gráficos que siguen abren el mismo dato sede por sede.

⚠ Esto describe una asociación, no un mecanismo. Es compatible con preparación, capital cultural, acceso a preuniversitarios y selección previa del propio establecimiento, y estos datos no las separan. Y "particular pagado" es una categoría administrativa, no un nivel de ingreso: hay colegios pagados baratos y familias de altos ingresos en subvencionados.

Fuente y alcance. Tipo de colegio donde se egresó de enseñanza media, cruzado con la matrícula de primer año. Los percentiles cubren solo a quienes rindieron la PAES (entrantes 2023-2025); los porcentajes de migración, a todos los entrantes con establecimiento de egreso ubicable.

El origen escolar, sede por sede

La comparación de arriba es de la región completa. Acá se abre por sede: dónde se concentra cada origen. Los tres ejes miden cosas distintas y no son complementarios — un alumno prioritario puede además ser primera generación, y lo habitual es que lo sea.

5 · Cómo entran y quién paga

Dos preguntas que conviene no mezclar: por dónde entró y con qué financia sus estudios. La segunda depende sobre todo de la institución de destino, y ahí hay que entender el mecanismo: la gratuidad es una adhesión voluntaria de cada institución, que exige años mínimos de acreditación y acota los aranceles que puede cobrar a los estudiantes cubiertos. No adherir no es una exclusión — es una decisión de modelo de financiamiento. Por eso una institución masiva con alta proporción de alumnado vulnerable puede tener 0% de gratuidad: no es un error del dato.

Por qué puerta entran

La pregunta de esta parte: ¿la sede selecciona por puntaje, abre cupos de equidad, o su público llega por otro camino —desde la propia institución o con un título previo—? Los ejes no suman: la vía centralizada incluye a la de equidad, y el PACE es una parte de esa equidad.

Quién no selecciona por puntaje, y por qué

Lo que muestra. Lo que distingue a las sedes de esta región son las cifras más bajas del eje: U. Arturo Prat (0,0%) admite casi toda su matrícula fuera del sistema centralizado. Es una decisión sobre a quién buscan: su selección no pasa por el puntaje de la prueba.

Y el perfil acompaña: en esas sedes la edad mediana llega a 34 años, con 63% de mayores de 30. A nivel país este eje se asocia más con venir directo de la enseñanza media (r = +0,89) que con el puntaje (+0,51): una fracción baja no significa "admite a cualquiera" — significa que su público no viene directo de la enseñanza media, y el sistema centralizado está hecho para quien sí.

Sobre la vía PACE

El PACE (Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior) es una política pública de acceso: las universidades firman convenio, acompañan durante la enseñanza media a establecimientos de mayor vulnerabilidad, y reservan cupos para estudiantes destacados de esos establecimientos por su rendimiento relativo a su propio contexto escolar, no por puntaje absoluto.

La presencia de matrícula por vía PACE refleja, en primer término, una decisión institucional de participar mediante convenio en una política pública de acceso y acompañamiento. Esa decisión puede expresar una orientación estratégica hacia la equidad, la vinculación territorial y el fortalecimiento de trayectorias de estudiantes de establecimientos con mayor vulnerabilidad. Sin embargo, la matrícula PACE efectiva también depende de la oferta de carreras y sedes, de los establecimientos acompañados, de la elegibilidad y postulación de estudiantes, y de la asignación centralizada de vacantes.

Y tener convenio PACE separa casi perfectamente al Consejo de Rectores del resto: a nivel país lo tiene el 93% de las sedes estatales CRUCH y el 89% de las privadas CRUCH, contra el 15% de las privadas fuera del consejo. Un 0% en una privada no CRUCH es lo normal de su grupo; un 0% en una CRUCH sí sería una excepción que preguntar. Y PACE es una parte de la admisión por equidad que aparece más abajo, no un eje paralelo que se sume.

El PACE dibuja al Consejo de Rectores

Lo que muestra. 1 de las 3 sedes activas tienen matrícula por vía PACE, y el reparto no es azar: firmar el convenio separa casi perfectamente al Consejo de Rectores del resto (a nivel país, 93% de las CRUCH contra 15% de las privadas fuera del consejo). Acá lo confirman U. de Tarapacá. La excepción que preguntar es U. Arturo Prat: CRUCH sin matrícula PACE.

Que las privadas fuera del consejo marquen 0% no dice nada sobre cada una por separado: el PACE es un convenio que en la práctica solo tienen las del consejo, así que el cero es lo esperable de su grupo. Y las vías de equidad —PACE, BEA y cupos de género— mueven una fracción pequeña de la admisión incluso donde existen: señalan hacia dónde mira una institución, pero no son la puerta por la que entra la mayoría del alumnado.

Quién llega con historia previa

Los dos ejes que siguen miran a quien no viene directo de la enseñanza media: el que ya estaba en la misma institución y el que vuelve con un título terminado.

La apuesta por la segunda carrera: U. Arturo Prat

Lo que muestra. En U. Arturo Prat, el 60% de quienes entran ya estaba en la misma institución — 6,5 veces el 9,3% nacional. Ese indicador mezcla tres cosas que conviene no confundir: el cambio de carrera dentro de la misma institución; los programas de continuidad —plan común o bachillerato que desembocan en la carrera definitiva—; y el paso desde el instituto profesional o CFT del mismo grupo, cuando existe. Las dos últimas son diseño institucional, no arrepentimiento del estudiante.

Y en U. Arturo Prat, el 83% ya tenía un título de otra carrera — contra 6,6% nacional, con 63% de mayores de 30. Una proporción tan por encima de sus pares no es azar de la demanda: una explicación compatible es una estrategia deliberada hacia el segmento con estudios previos — personas que vuelven a estudiar para reconducir su carrera.

Cuánto cuesta y quién lo paga

El arancel y la gratuidad se leen juntos: arancel alto con gratuidad alta significa que lo cubre mayoritariamente el Estado; arancel alto con gratuidad cero, que se financia con pago directo, becas o crédito.

Gratuidad adherida en toda la región

Lo que muestra. Las 3 sedes activas están adscritas a gratuidad: acá el beneficio existe en toda la oferta, y la diferencia entre sedes está en qué fracción del alumnado lo recibe.

En admisión, 1 sede tiene matrícula por vía PACE y 2 no. El cero no es un valor bajo: es no haber firmado convenio. El arancel más alto es el de U. de Tarapacá ($4,3M) con 79% de gratuidad: lo cubre mayoritariamente el Estado.

6 · Dónde los eligen

El orden en que un postulante lista sus opciones es el único registro donde queda escrito qué quería antes de saber qué consiguió. La fracción que puso esta sede como primera preferencia separa al alumnado convencido del desplazado — el que llegó ahí sin que fuera su primera opción.

⚠ No es prestigio, y probablemente tampoco deseabilidad pura. Si el postulante ya descuenta su propio puntaje al armar la lista —poniendo primero lo que cree alcanzable— esta cifra mide deseabilidad filtrada por expectativa de admisión, y sobreestima a las sedes intermedias.

Lo que falta para resolverlo es la matriz de sustitución: de quienes pusieron una sede primero y no entraron, dónde quedaron. Eso revelaría qué instituciones se tratan como intercambiables entre sí, y aún no está construida.

Cada barra es una sede, partida entre quienes la pusieron primera preferencia y quienes llegaron desplazados — entraron sin que fuera su primera opción. La etiqueta de la derecha dice a qué institución habían puesto primero esos desplazados, que es lo que revela qué instituciones se tratan como sustitutas entre sí.

⚠ Solo se ve la admisión centralizada. Quien entró por otra vía, o quien postuló y salió del sistema, no aparece acá. Y desplazado significa que esta sede no fue su primera opción — no que haya sido la segunda: puede haber sido la cuarta.

Convencidos y desplazados

Lo que muestra. La sede que más alumnado convencido recibe es U. de Tarapacá: solo el 7% llegó sin haberla puesto primera. En el otro extremo, U. Santo Tomás recibe 47% de desplazados. Y cuando la más convencida pierde a alguien, lo pierde sobre todo hacia U. de Chile (19% de sus desplazados).

U. de Tarapacá es el imán de la región: es la primera preferencia más frecuente entre quienes terminaron en otra parte.

Una explicación compatible con una tasa alta de desplazados es que la sede opere como segunda opción de un grupo definido. Pero desplazado no significa segunda opción: puede ser la cuarta. Y las razones de cada elección —calidad percibida, clima estudiantil, pares, distancia, costo— no están en este registro y no se deducen del orden de postulación.

7 · En qué termina

Los cuatro desenlaces de una cohorte, que suman 100%: titularse en la carrera donde entró, titularse en otra, seguir estudiando, o salir sin título. Mostrar solo los extremos invita a leerlos como complementarios, cuando entre ambos hay una parte de la cohorte que cambió de rumbo sin abandonar.

Fuente y alcance. Cohortes de entrada 2011-2016 —las que ya tuvieron al menos ocho años para titularse—, con el entrante identificado por su primera matrícula y la titulación observada hasta 2024. Se computa sobre el registro completo, como el resto del reporte. ⚠ Describe a quienes entraron hace una década: las sedes que cambiaron de composición desde entonces —y las que no existían— no quedan retratadas por esta cifra.

De cada cohorte, quién llegó a titularse

Lo que muestra. La titulación en la carrera de entrada va de 53% en U. de Tarapacá a 33% en U. Arturo Prat. Y la fila del medio importa: en torno a un sexto de cada cohorte se tituló, pero en otra carrera — cambió de rumbo sin abandonar el sistema (el máximo es U. de Tarapacá, con 22%). Leer solo "titula" contra "sin título" borra a ese grupo.

El otro extremo también tiene nombre: en U. Arturo Prat, el 54% de la cohorte salió sin ningún título.

Una explicación compatible con una titulación baja es una admisión menos selectiva — pero también lo son las carreras más largas, el trabajo en paralelo y el cambio a otra institución. Estos datos no separan las causas. Y la cifra describe a quienes entraron hace una década: no es una promesa sobre la sede de hoy.

La región en dos planos

Cada plano cruza dos ejes ya mostrados, y las líneas punteadas marcan el valor nacional de cada uno: así los cuadrantes tienen un significado fijo y no dependen de quién esté en esta región. El área de cada círculo es la matrícula de la sede: un punto grande y uno chico en el mismo cuadrante no pesan lo mismo.

Notas de método

Una variable que deliberadamente no está: el género

La proporción de mujeres varía de 12% a 80% entre sedes del país, pero su R² de sede es 0,14: esa variación describe qué carreras dicta cada institución, no su política de admisión. Ponerla aquí invitaría a leer como rasgo de la institución algo que es de la disciplina.

El dato existe y está disponible para quien lo necesite; queda fuera de este documento a propósito.

Sobre este reporte

Para quién. Para quien necesita entender la educación universitaria de la región sin ser especialista —autoridades, instituciones, orientadores, prensa—. Describe; no recomienda dónde estudiar, y ninguna de sus cifras alcanza por sí sola para juzgar la calidad de una institución.

El lenguaje. Se habla de mercado, competidores y captación porque el análisis sigue al estudiante y sus decisiones. Es un marco analítico, no una postura sobre cómo debería organizarse la educación.

La unidad. El análisis es por región: se midió a dónde va cada generación y casi ninguna ciudad no-capital sostiene mercado propio. La sede sí es por ciudad —una universidad que opera en dos ciudades recibe gente distinta en cada una— y por eso las etiquetas llevan las dos cosas.

Lo que este reporte aún no responde. Los años de acreditación institucional de cada universidad; a qué institución habría ido quien no quedó donde quería; y la titulación de cohortes recientes — la que se muestra es de quienes entraron en 2011-2016, porque una tasa seria exige al menos ocho años de seguimiento. Están declaradas, no omitidas.


*Elaborado sobre los registros de matrícula, admisión y titulación del SIES-MINEDUC y del DEMRE, y sobre el registro escolar del MINEDUC (egreso de enseñanza media y Subvención Escolar Preferencial). Universo: universidades con matrícula vigente en 2025, carreras que conducen a licenciatura, pregrado.

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